Julio Fernando Navarro es distinguido con el Doctorado Honoris Causa de la UNC


El 4 de diciembre se reconocerá la trayectoria de este investigador que realizó sus estudios de grado y posgrado en la FaMAF y el IATE.

El Dr. Navarro recibirá el reconocimiento debido a su contribución a los estudios cosmológicos. Sus trabajos están relacionados con la formación y la evolución de galaxias, principalmente, de sistemas individuales, como la galaxia que habitamos, la Vía Láctea. También abordan cómo se distribuye la materia oscura. A pesar de que esta materia sería mucho más abundante que la materia ordinaria que conforma todo aquello con lo que interactuamos cotidianamente, su composición es uno de los grandes grandes desafíos de la Astronomía y la Física contemporáneas. Los trabajos de este científico se encuentran entre los más citados del área.

Al ser consultado acerca de su carrera, comenta que, luego de realizar la primaria y secundaria en Santiago del Estero, su ciudad natal, comenzó sus estudios en Córdoba en 1980. Primero, cursó aproximadamente dos años en Ingeniería, y, luego, decidió cambiarse a la carrera de Astronomía. En los últimos años de esta licenciatura, cuando tuvo que comenzar su trabajo final, eligió sumarse al área de Astronomía Extragaláctica, dirigida, en ese entonces, por el Dr. José Luis Sersic, quien ya había creado el Programa de Investigaciones en Astronomía Teórica y Experimental, antecedente del actual IATE. De esas primeras instancias de su carrera, destaca el trabajo compartido con Sersic, Diego García Lambas y Mirta Mosconi. Luego, al finalizar su licenciatura, comenzó su doctorado con una beca de CONICET, también en el IATE, y, durante esta etapa, empezaron sus visitas al exterior. Después de terminar su doctorado en la UNC, investigó en EEUU e Inglaterra, y, desde 1998, trabaja en la Universidad de Victoria, Canadá. 

Si bien Julio Navarro ha recibido diversos reconocimientos, él destaca que, además del honor académico que significa recibir el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Córdoba, para él es una culminación de un largo proceso que inició en Argentina y siguió fuera del país. 

“Cuando vine a estudiar a Córdoba pensé que ni siquiera iba a terminar la licenciatura, luego, uno se va acostumbrando y aprendiendo” comenta el investigador, y agrega: “Mi carrera me ha dado satisfacciones mucho mayores de las que jamás habría podido imaginar. Lo único que he hecho toda mi vida es aprender, aprender y aprender. Y, además, me dan reconocimientos.” 

Finalmente, reconoce que esta distinción es una demostración de que este alejamiento de casi 35 años desde que se fue del país no ha sido completo: “Quienes que me propusieron para el Doctorado Honoris Causa son personas que conocí cuando estaba estudiando, y sé que esas personas, aunque yo me he ido, nunca se han ido de mi ámbito personal. Seguimos siendo amigos y hermanos académicos, con muchas cosas diferentes, pero con muchas cosas en común. Entonces, esta es una manera de celebrar ese vínculo y es muy significativo para mí.” 

Mario Abadi, docente de la UNC, investigador del IATE y uno de los que promovió que se le otorgara esa distinción señala que “Julio es un científico que posee una mezcla de intuición y rigurosidad científica que ha servido de ejemplo a varios investigadores y becarios que pertenecen actualmente, y a otros que han pertenecido, al IATE. A su vez, a pesar de estar radicado en el extranjero desde hace muchos años, ha mantenido un intenso intercambio con investigadores y becarios del Instituto. El título de Doctor Honoris Causa  es, sin lugar a dudas, un merecidísimo reconocimiento tanto a su sobresaliente trayectoria académica como a ese fructífero intercambio que ha mantenido a lo largo de más de dos décadas”.